La solidaridad y la responsabilidad corporativa se han convertido, especialmente hoy, en una forma de gestión que, no solo tiene, sino que debe tener, un peso específico en nuestra cultura empresarial

Hoy abordaremos la solidaridad empresarial. Sí, porque, normalmente hablamos de empresa, pero también de solidaridad: es, o debería de ser, un binomio matemático puro. Una fórmula magistral. 

Hoy en día las empresas son mucho más que un ente  que tiene por objeto un lucro económico.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es una de las primeras materias que se enseñan en las escuelas de negocios y posiblemente la última que llega a la opinión pública

Que cualquier tipo de empresa, sea cual sea su actividad, tiene una obligada función social no es algo fácil de entender por la ciudadanía en general. Es un aspecto difícil de transmitir. 

Humano y académico

Académicamente, la Responsabilidad Social Corporativa –RSC–  se define como la contribución activa y voluntaria a la mejora social, económica y ambiental que deben impulsar las empresas con su entorno inmediato, empezando por sus propios trabajadores, continuando por sus cadenas de suministro y actividades vinculadas y culminando por el consumidor final y el contexto social en el que operan…

Lo anterior son dichos. Los hechos son que la solidaridad es una virtud: transforma la sociedad. 

Nos equivocamos si pensamos que la virtud de la solidaridad y la practicidad de la economía son contrarias: o hacemos negocios o ayudamos a los demás… Es un error.

Solidaridad empresarial

Nuevos escenarios

El coronavirus nos ha cambiado la vida a todos, incluidas las pequeñas empresas. Esta crisis sanitaria ha abierto una nueva situación jamás vivida y dentro de este escenario, la solidaridad ha sido la protagonista de muchas empresas que han aportado su granito de arena para ayudar a hacer frente a esta situación. 

Miles de pymes se han sumado a una gran oleada de solidaridad común que busca ayudar a los más desfavorecidos y a las personas que luchan en primera línea contra la pandemia.

Sin medias tintas: la pandemia  ha terminado con la viabilidad económica de muchos pequeños negocios de nuestro país y han dejado en una situación muy comprometida a los 3,2 millones de autónomos que hay en España

A pesar de que su actividad está completamente parada o funcionando a medio gas, en cada rincón de la geografía nacional, miles de pymes y trabajadores por cuenta propia han dejado a un lado sus problemas para volcarse en ayudar a los demás… El vendaval de solidaridad desatado por la amenaza de la pandemia no es solo cosa de grandes compañías.

En momentos de crisis tendemos a enfocarnos en lo negativo. Más aún cuando afrontamos una realidad incierta impactando en todos los ámbitos: desde la forma en la que vivimos, a la que trabajamos. 

Solidaridad y empresas

Opinión y hechos

El impacto es global. Nos está afectando ahora y, sin ánimo de ser pesimistas, nos va a afectar a medio y largo plazo. 

Paliar en la medida de lo posible las circunstancias actuales y las futuras es nuestra obligación. Es la obligación de Iberaval.

Seamos serios: en economía, el corazón debe callar cuando habla la razón.

La razón, siempre,  es la viabilidad.

Nuestro compromiso

No somos la solución, pero formamos parte de ella. Es nuestro trabajo. En Iberaval  vamos a hacer todo lo posible para atender a emprendedores, autónomos y empresas.

En un momento de emergencia es cuando debemos demostrar con hechos nuestra utilidad. 

Todo el equipo que construye Iberaval está comprometido con un único objetivo: tu empresa, tu negocio, tu proyecto.

Nuestra solidaridad es también la tuya. 

Tu viabilidad es nuestro objetivo. El de todos…

¿Quieres conocer mejor Iberaval?